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Guía · Informe con datos propios

Analizamos 36 escrituras de poder reales

Casi todo lo que se publica sobre lectura automática de escrituras habla de ejemplos preparados. Esto no: son 36 escrituras de poder reales de clientes, las mismas contra las que contrastamos cada versión del motor antes de ponerla en producción.

2.449 anotaciones salieron de ellas. Esto es lo que encontramos dentro, y lo que nos obligó a rehacer.

1. El corpus, en números

Escrituras 36
Anotaciones totales 2.449
Por documento — mínimo y máximo 15 y 168
Media / mediana 68 / 62
Con modalidad de firma declarada 29 de 36
Con régimen de firma que hubo que derivar, no leer 22 de 36
Con aviso de alcance limitado 14 de 36
Poderes personales (no societarios) 1 de 36

Lo primero que salta es el rango: de 15 a 168 anotaciones. Un poder no es un formato, es una horquilla de más de diez a uno. Cualquier medida que promedie sobre «un documento» está promediando cosas que no se parecen.

2. La mitad del trabajo está en un solo sitio

Repartimos el esfuerzo pendiente por grupo de campos. El resultado no está repartido:

Grupo % del déficit
Facultades 52,9 %
Apoderado 18,1 %
Fórmula de firma 14,2 %
Alcance 3,7 %
Inscripción mercantil 2,9 %
Notario 2,9 %
Razón social 2,9 %

Tres grupos concentran el 85 %. Y no es casualidad: son exactamente los tres que responden a la pregunta que importa —quién puede hacer qué y cómo firma—. Identificar al notario o la razón social es fácil; decir si esta persona puede firmar esto, no.

Un poder amplio es más difícil que uno corto, y eso rompe las medias

Cada facultad se anota por separado y pesa como campo crítico. En un poder con 60 facultades, esas 60 anotaciones dominan la media y arrastran al documento entero hacia abajo aunque el resto esté impecable.

La consecuencia es incómoda y conviene decirla: cualquier «porcentaje de acierto» global se puede subir eligiendo documentos cortos, sin tocar el motor. El número subiría y no significaría nada.

Por eso nosotros no publicamos un porcentaje de acierto. Publicamos coincidencia entre tres lecturas independientes —el 92 % de los campos coinciden en las tres—, que es medible sin depender de qué documentos se elijan.

3. Dos frases a 158 caracteres, con efectos opuestos

Este es el hallazgo que más nos hizo cambiar el diseño. En una de las escrituras, tras enumerar las facultades 1 a 11, aparecen dos cláusulas casi pegadas:

«Las facultades 1 a 11 anteriormente relacionadas están sujetas a las limitaciones derivadas del Acuerdo de Socios…»

y 158 caracteres después:

«Por tanto, las siguientes facultades descritas en los párrafos "A" a "D", NO forman parte del presente apoderamiento»

Tres cosas que un lector rápido —o un modelo— se salta:

La limitación mira hacia atrás. «Anteriormente relacionadas» acota un intervalo previo. La facultad 12, que aparece después, no está sujeta a esa limitación. Leerla como si aplicara a todo el documento sería restringir un poder que no está restringido.

Dentro del mismo bloque conviven dos figuras jurídicas distintas. Los párrafos A, B y D llevan umbral: son acotaciones (puede, hasta tal importe). El párrafo C no lleva ninguno: es una exclusión (no puede, y punto). Mismo bloque, mismo verbo, dos consecuencias completamente distintas.

Y hay limitaciones que valen solo para una facultad. En esa misma escritura, otorgar poderes debe hacerse mancomunadamente con una persona concreta — pero el resto de facultades no. Un modelo de datos que solo guarda el régimen de firma general del apoderado no sabe expresar eso.

4. Lo que encontramos que no cabía en nuestro propio modelo

La parte incómoda del informe.

En esa escritura había 16 apoderados. Solo uno tenía facultades registradas: 19 códigos, y todos marcados como «sí». La limitación y la exclusión que acabamos de describir existían únicamente como texto libre en un campo de observaciones — es decir, dependían de que el modelo se fijara, sin ninguna garantía estructural.

El dato estaba delante, y el modelo de datos no tenía dónde ponerlo.

Qué hicimos: ampliar el esquema con un eje propio de acotación y de estado de concesión. Once códigos nuevos, no diez como habíamos estimado: hizo falta uno más, EXCLUIDA, precisamente porque una exclusión no es una acotación con umbral cero.

Por qué lo contamos: porque es el patrón que se repite en este trabajo. El problema casi nunca es leer mal una frase. Es no tener dónde guardar lo que la frase dice, y que entonces acabe como una observación que nadie lee.

5. Lo que nos llevamos de aquí

  1. Un poder no es un formato. De 15 a 168 anotaciones. Las medias globales engañan, y las comparativas entre proveedores todavía más.
  2. El 85 % de la dificultad está en tres grupos de campos, y son justo los que deciden si alguien puede firmar.
  3. La proximidad física no implica el mismo efecto jurídico. Dos frases a 158 caracteres pueden acotar una y excluir la otra.
  4. Lo que no cabe en el modelo acaba en texto libre, y el texto libre no se comprueba.

6. Cómo está hecho este informe

Sobre 36 escrituras reales de clientes, no ejemplos preparados. Las cifras del apartado 1 están contadas sobre el corpus; el reparto del apartado 2 sale de nuestro análisis interno de déficit por grupo; el caso del apartado 3 es una escritura concreta, con sus posiciones exactas dentro del documento.

No publicamos los documentos ni ningún dato identificativo: son de clientes, y su tratamiento está recogido en el contrato de encargo. Lo que se publica son agregados y un caso descrito sin nombres.

Si detecta un error en el análisis, escríbanos: preferimos saberlo.

Cómo lo resolvemos nosotros

Compliance Lab

Tres lecturas independientes por escritura, 226 campos posibles, cada dato con el texto exacto del que sale y su posición — y lo que no se ha podido contrastar, dicho.

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